viernes, 15 de febrero de 2008

When the sun shines, We’ll shine together (or maybe not).

La sociología ha trabajado al mismo tiempo, tres conceptos que posiblemente los que estamos ajenos al estudio de ella, hemos ignorado. Existe una clara diferenciación entre estas tres palabras: extraño, forastero y vecino.
Si el conocimiento es el manejo de la distancia, podríamos decir que “extraño” a diferencia de “forastero" y "vecino” escapan a lo que Schutz definió como tipificación. Es decir, el “vecino” y “forastero” encajan bajo un conjunto de categorías que pueden ser claramente identificadas y clasificadas. El forastero, según Bauman, podía entrar en el radio de proximidad física únicamente en alguna de las tres categorías: como enemigo al que había que combatir y expulsar, como un invitado admitido temporalmente al que se confinaba a un espacio especial y a quien la estricta observancia del ritual de aislamiento volvió inocuo. Luego, insiste Bauman, lo que verdaderamente distinguía al vecino del resto no era un sentimiento de compasión, sino el hecho de que siempre había estado a la vista, siempre tendiendo hacia el polo de intimidad, un posible compañero de intercambio con el que se compartían biografías. Pero el "extraño" es todo un misterio, es aquello que escapa a la tipificación, no sabemos nada de el ni cuales son sus intenciones. El “extraño” es extraño porque no poseemos un nivel de conocimiento satisfactorio sobre el y sus objetivos. Como reflejo natural, tendemos a separar el riesgo de la simpatía para discenir de manera clara y precisa los peligros de vivir entre extraños.
Una de las características de los barrios de clase media y alta son que permiten traducir niveles de riqueza en niveles de seguridad. Y ese es el fenómeno que hace valer por estos días el estético y siempre humanista glorioso barrio de Belgrano. La respuesta de los vecinos ante el nuevo asentamiento cartonero fue de lo más diversa. Como una descoordinación propia de no saber lidiar con un grupo de “extraños” que vienen a amenazar la paz y la estética, la respuesta fue el rechazo, la expulsión, la antropoémica (del griego “vomitar)”. El área publica es un lugar por el donde uno pasa, no donde uno permanece. Volviendo a Bauman, el problema de la sociedad moderna no es como eliminar a los extraños, sino como vivir en su constante compañía, esto es, en condiciones de insuficiencia cognitiva, indeterminación e incertidumbre.
En un sentido mas pragmático la pregunta que nos haríamos sería la siguiente: ¿Qué hace una comunidad en cuanto identificó al extraño? Aquí no hay mucha discusión y la respuesta la encontramos en Levi Strauss. En su obra maestra Tristes tropiques, Strauss sugiere que las sociedades primitivas lidian con los extraños atraves de la antropofagia, esto es, se comen, devoran y digieren (incorporación biológica). Extraños con fuerzas poderosas y misteriosas, las cuales se buscan asimilar y hacerlas propias. La otra estrategia, la de la Civilización moderna, ya la hemos mencionado, es la antropoémica (vomitar, expulsar). Desterramos a los portadores del peligro lejos de donde se concentra la vida ordenada, fuera de los límites donde se establece la sociedad, sea donde sea: el exilio o enclaves vigilados.
No pareciera entonces una lucha de clases donde se están mezclando dos cosas. El problema, parte de una psiquis una humana, de un inconsciente psicológico más relacionado con nuestra esencia, biológicamente hablando, que con nuestra psicología atravesada por la estructura social. Es decir, es una reacción que proviene de un reflejo no aprendido (a priori, natural) y no de uno aprendido ( a posteriori, social). Vecinos de Belgrano, descansar en paz, su inmundicia radica en el genoma humano.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me superar el comment, pongo esto.

Anónimo dijo...

Me superó, pero el "gran Alex" es pura dialectica...pocos hechos... what a shame!

Anónimo dijo...

Aunque le pongas titulo de canción pop a tu post, la frase: "Una de las características de los barrios de clase media y alta son que permiten traducir niveles de riqueza en niveles de seguridad" merece todo mi respeto y que deba oirte. Como matematico sos brillante, ahora como economista...

Alex De Large dijo...

Tuve tanta verguenza ajena, que tuve que censurar un par de comments. El problema, mi querido/a no es no entender Borges, sino simular entenderlo y tratar de disfrazar tus miserias bajo el escudo de un genio. El problema, siendo mas especifico, es el dia que te pongan un espejo enfrente y te consumas-autodebore- en tu mediocre pensamiento. Por respeto a mi (y de hecho deje tus comments para que tengas una muestra gratis de tu trascendencia mas alla de tu insignificante existencia) y a la gente que lee este blog, deberias tratar de evitar el mal, que no es mas que abrir la boca, de la cual no sale mas que pseudo conceptos estupidos.